Hay ciertas similitudes entre el modo en que se prepara una infusión y la técnica narrativa. En ambos casos se trata de introducir sustancias o personajes en determinadas condiciones ambientales, con frecuencia límites, para extraer de ellos lo más esencial. El lema de «menos es más» bien podría aplicarse a esta sugestiva novela de intriga rural, de ambiente oscuro y neblinoso, de humor subterráneo y corrosivo, todo ello netamente asturiano, pero que plantea tensiones sociales y conflictos familiares fácilmente deslocalizables. La aparente sencillez de trazo esconde en realidad una meticulosa artesanía verbal, la consciente supresión de todo lo superfluo o innecesario, tanto en el lenguaje como en las descripciones, los diálogos, las situaciones o en el modo magistral en que están perfilados los protagonistas. Y todo ello para alcanzar la precisión psicológica y la eficiencia en el desarrollo de una trama que se sostiene sobre un creciente suspense, rematado antes del punto final de forma memorable.
Sidoro Villa Costales (Lieres, 1962) lleva muchos años construyendo, con idénticas dosis de paciencia, tesón y talento, una personalísima obra literaria en lengua asturiana. Las limitaciones propias de este periférico territorio cultural no han permitido disfrutar de sus libros a un mayor número de lectores. Con la publicación en castellano de «La infusión»(«El fervinchu» en la edición original en asturiano) se pretende subsanar esa carencia.

